Una caída en bicicleta y una rodilla lesionada fueron los detonantes de Stopstress, la empresa que el español Jorge Arribas Haro fundó con sus ahorros en 2003. Su idea: ofrecer a corporativos y ejecutivos terapias antiestrés poco ortodoxas. Arribas Haro vio el potencial de estas terapias en el ambiente laboral teutón, “ese mundo duro, competitivo y estresado”. Así creó la ‘destructoterapia’, “una forma de eliminar estrés destruyendo lo que lo causa: el auto, el celular, la computadora o la palm”. Los ‘pacientes’ son equipados con un mazo, casco, anteojos y un overol para acabar con su ‘enemigo’ a ritmo de rock pesado. En España, junto con sus socios Jorge Pérez y Hani Charwani, Arribas abrió cuatro filiales de Stopstress y franquició dos más, en tres años. Sus franquiciatarios invierten 108,550 dólares más 8,940 dólares por mantenimiento, otros 766 para publicidad y 10% de regalías sobre los ingresos, que la compañía estima entre 127,700 y 180,000 dólares. La inversión se recupera entre 18 meses y dos años. La compañía empezó gestiones para entrar a México, pero a la fecha no lo logran. La idea es abrir en Torreón, Coahuila, lugar de nacimiento de la madre de Jorge Pérez. “Esperamos desembarcar este año en nuestra segunda patria”, aunque ya tienen en la mira Alemania, Francia y Grecia y a mediano plazo la franquicia pretende entrar a China, Dubai y Katar. |