Midas. Genio. Maestro. Mago. Es tiempo de ir pensado el próximo calificativo para Carlos Slim. En 2005, su pool de compañías (Telmex, Telcel y América Móvil) volvió a ser la comidilla del negocio de telecomunicaciones. América Móvil, la división internacional que cubre de Guatemala a la Patagonia argentina, acabó el año facturando 182,153.2 millones de pesos y ganando 31,641 millones de pesos. Telmex llevó sus ingresos a 162,948.1 mdp, 16.4% más que en 2004, y Telcel creció 28.7%, hasta facturar 91,167.6 mdp. A fines de 2005, tras ampliarse a Colombia, Chile, Paraguay y Perú, América Móvil se convirtió en la cuarta telefónica global y la mayor de América Latina. Sólo Telefónica de España, con 66 millones de clientes, tiene músculo para atacar a los 83 millones de suscriptores continentales de Slim. No hay magia tras ese dominio. Slim siempre se expandió con una estrategia coherente (comprar barato en mercados inmaduros, atacar comercialmente y valorizar a la clientela) gastando el dinero acumulado en años de posición dominante en casa. A compañías como Unefon y Avantel, en tanto, sólo les queda el nicho o, lo que es lo mismo, los restos de la fiesta. ¿Qué cabe esperar del sector? Batallas por sumar usuarios nuevos o ajenos, rentabilizar los existentes y pegar primero con el cambio tecnológico. En el país, la competencia pasará por incorporar valor a través de servicios. En la región, Carlos Slim aplicará la misma fórmula y también deberá aumentar los flujos de caja a medida que gana mercado. Su desafío central sigue siendo Brasil, donde Telefónica le hará duro el día. A la par, debe mejorar la parte crítica de la ecuación continental, los resultados. Más consumo y teléfonos implicarán ganar más usuarios de menores ingresos pero que consuman más. No es fácil, pero si Slim valida así su ventaja sobre Telefónica, agregará un nuevo calificativo a su colección. ¿Qué tal ‘el rey de los pobres’? |