Una vuelta por las librerías de la Ciudad de México nos revela un paisaje insólito: están atiborradas de gente, desembolsando entre 169 y 300 pesos por las novedades editoriales. Aun sin lanzamientos de la saga de Harry Potter o las últimas de Dan Brown, hay que hacer cola para pagar. En provincia, la escena es diferente: hay pocas librerías, con poca oferta, poca gente, y con precios que pueden ser del doble. Se trata de una de las mayores perversiones del mercado mexicano de consumo. Con menos de 500 librerías en todo el país, la industria del libro está en crisis. Y eso que es grande. Según el Reporte Global de Medios y Entretenimiento de PricewaterhouseCoopers, el gasto total en libros en el país es de 1,500 mdd. De acuerdo con la consultora, las mejoras en la economía y la recién aprobada política de precio único ayudarían a estabilizar el mercado en México... si entra en vigor. Los involucrados en la industria esperan que así sea. El 16 de abril, el Congreso aprobó una propuesta que obliga a toda persona dedicada a editar o importar libros a fijar un precio único de venta al público. Esa propuesta se incorporará a la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, aprobada en 2000. En rigor, el precio único entraría en vigor cuando el Ejecutivo lo anuncie en el Diario Oficial de la Federación. Aunque la fecha límite era el 26 de julio, en la industria creen que la administración actual lo publicará antes de que termine. Por lo pronto, se debate si ello fomentará la aparición de nuevas librerías y la competencia por lectores. |