Las salas de espera de las aerolíneas que vuelan del DF a Aguascalientes tienen un ambiente similar al de una bolsa de valores en su hora pico: hombres vestidos con trajes Hugo Boss, portando sus computadoras portátiles, de caminar agitado, que hablan por celular mientras se saludan entre sí. Son ejecutivos, empresarios, profesionistas, mercenarios. Todos forman parte de la vorágine económica de los últimos 25 años en Aguascalientes, que pasó de ser un estado agrícola ‘guayabero’ a un felino de la competitividad en México y el mundo. Sólo en los últimos dos años logró atraer inversión de 50 empresas nacionales y extranjeras y otro tanto en proyectos de ampliación. Nuevas y viejas firmas harán su parte para que, a fines de este año, se hayan destinado más de 2,900 MDD desde 2003. No es fortuito que el Banco Mundial lo llame el tigre asiático mexicano en su estudio Doing Business in 2006 y le dé el primer lugar entre 12 estados mexicanos donde es más fácil hacer negocios. Las calificadoras Fitch Ratings y Standard & Poor’s le otorgaron la mayor calificación por tercera vez consecutiva y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) le concedió el segundo lugar después del DF. “Se han vuelto expertos en incentivar la inversión, ofrecer infraestructura, una buena relación empresa-gobierno y en promover sus casos de éxito agresivamente: va por las empresas, no espera que éstas vengan”, señala Francisco Manuel Fernández, director de investigación del IMCO. Si Aguascalientes –un estado de un millón de habitantes– fuera independiente tendría el lugar 33 de competitividad entre 155 naciones medidas por el Banco Mundial (México tiene el lugar 67). La meta ahora, para 2011, es pasar de 11,000 a 18,000 pesos su PIB per cápita anual, para superar no sólo a los cinco estados que le aventajan; también a países como Japón o Corea del Sur. |