Tan solo en 2006, el mercado mexicano vio una de las mayores transformaciones de la década, según las observaciones de la agencia de investigación de mercados Latin Panel, que realiza cuestionarios semanales en hogares mexicanos, para analizar los hábitos de compra. Una mayor estabilidad económica, más cercanía a todo tipo de tiendas (desde bodegas de bajo precio hasta clubes de precios y hasta locales de productos gourmet) y más competencia de bienes importados, permitieron que la familia mexicana de pronto se volviera más exigente con productos para los que antes apenas le alcanzaba. “Hay una promiscuidad de formatos (comerciales), el hogar que antes hacía las compras sólo en el changarro ahora dispone de más lugares y ahí encuentra más variedad de productos. La infidelidad (a las marcas) es cuestión de oportunidades”, dice Carlos Cotos, director general de la consultora Latin Panel. De manera que los muchos detergentes, jabones de tocador, alimentos y pastas dentales tienen que añadir más características a sus líneas. Esto, de acuerdo con las últimas mediciones de AC Nielsen, agencia que monitorea el avance de las diferentes categorías de bienes, se ha reflejado en un crecimiento de dos dígitos en aquellos productos de consumo que han añadido beneficios adicionales. Retrato del mercado adolescente “Los mercados de consumo masivo muestran en general buenos crecimientos, de 6%, por arriba de la inflación. La competencia, tanto entre fabricantes como entre detallistas, ha provocado que haya más opciones a precios más atractivos”, comenta Eduardo Ragasol, director de AC Nielsen. |