Hace menos de un año, pensar en 2008 les causaba insomnio a los agricultores mexicanos. La apertura total a la importación de maíz estadounidense iba a provocar una avalancha de grano barato. ¿Quién iba a comprarles el suyo? Basta de dramas. El precio internacional del maíz subió 60% en el último año por al menos tres causas: que EU planea sustituir con etanol los combustibles derivados del petróleo, el cambio climático y la creciente demanda de China. El sinaloense Arnoldo Godoy está listo para aprovechar el momento. Con sus 11 tractores, cinco trilladoras y una amplia extensión de terreno, lleva meses preparándose obsesivamente para reducir la distancia que separa los surcos donde siembra su maíz. Así espera aumentar 10% su productividad. Una mentalidad empresarial rara entre los casi tres millones de familias que viven del campo en México. Godoy empezó con 50 hectáreas en 1963 y ahora su familia dedica 800 al maíz y 100 al frijol. “Lo que hemos hecho ha sido con puro sacrificio y con la voluntad de Dios”, dice. Está satisfecho: produce más de 10 toneladas de maíz por hectárea, muy por encima del promedio nacional e incluso superior al promedio estadounidense. |