En la esfera internacional hay pocas opiniones más importantes para México que las emitidas por quienes califican la calidad de su deuda. Standard & Poor’s (S&P) es una de estas agencias y una de las más influyentes. Su director para AL, Joydeep Mukherji, habló con Expansión en diciembre pasado y advirtió: "No es que se avizore una crisis ni un colapso... el riesgo en sí es el estancamiento". La desaceleración prevista para la economía de Estados Unidos y la baja en los precios del petróleo son los eventos que sostienen esta hipótesis, sobre todo si no se logra el consenso político necesario para realizar las reformas económicas que permitan hacer frente a esos retos. El directivo alabó, por otra parte, la estabilidad macroeconómica y la disciplina fiscal de México como los principales factores de fortaleza para mantener su calificación. S&P se dedica a calificar la capacidad de los gobiernos y las empresas para solventar su deuda. Sus calificaciones tienen influencia directa en los mercados, puesto que cuanto más alta sea la calificación otorgada al emisor, mayores serán sus posibilidades de obtener préstamos en mejores condiciones, con tasas de interés más bajas y con acceso a fondos de capital más beneficiosos. En la actualidad, la firma estadounidense asigna a México una calificación de BBB, considerada dentro del llamado ‘grado de inversión’, al que México accedió en 2005, privilegio que en Latinoamérica comparte sólo con Chile, el único país de la región que lo supera en calificación, con A. El riesgo de estancamiento para la economía mexicana que observó Mukherji depende de que mejoren las perspectivas de crecimiento. "En 2007, México tiene suficiente margen de maniobra como para sobrellevar la baja moderada que se espera en los precios del petróleo y la desaceleración estadounidense", aseguró. |