Tecno
El cartero en prisión
Aunque encarcelado, el legado del rey del spam, Robert Solomay, queda latente en la forma de millones de envíos de correo electrónico no solicitado.

El optimismo fue latente: “Es un gran día para internet. Todos los que han participado en ponerle las esposas son héroes”, fueron las palabras de Patrick Peterson, vicepresidente de la empresa de sistemas de seguridad IronPort Systems. No era para menos. En junio de este año, el ‘rey del spam’, un joven millonario de 27 años, fue condenado a prisión, sin derecho a fianza, por enviar 20 millones de correos electrónicos no solicitados, con publicidad alusiva a su empresa Newport Internet Marketing, y se le sumaron 35 cargos más que incluyeron fraude electrónico, robo de identidad y lavado de dinero.

Los medios de comunicación no ocultaron la alegría que provocó que Robert Alan Solomay estuviera tras las rejas: el spam (correo basura no solicitado) disminuiría, afirmaron, debido a que los culpables de crearlo y reproducirlo encontrarían en esta historia un motivo para pensarlo dos veces.

Sin embargo, a un mes de registrada la detención, los índices de correo chatarra no disminuyeron. Tampoco sucedió cuando, en 2004, el Congreso de Estados Unidos aprobó la ley que penaliza a los responsables de éste, con multas de hasta 250,000 dólares (o en caso de empresas, con medio millón) o hasta la cárcel. La prueba: de acuerdo con Message Labs, antes de 2004, 76% del correo electrónico que circulaba era spam. Para finales de junio de 2007, la cifra se elevó a 94%, 65% del cual se genera en Estados Unidos, 24% en Asia, 13% en Europa y 3% en América Latina.

Números más conservadores de la firma antivirus Symantec indican que el spam sólo es 75%, ya que el resto es filtrado por los sistemas de protección de los correos electrónicos (Hotmail asegura que ha logrado bajar el spam a 83%, de 95% que registró hace un par de años).

“Que este spammer esté entre rejas no ha significado una disminución en el volumen actual, que, de hecho, aumenta día a día”, asegura Juan Pablo Castro, coordinador de Tecnología de Trend Micro Latinoamérica.

Prueba de ello son los esfuerzos millonarios de la Unión Europea, la OCDE, la ONU y otros 30 países, por controlar este problema. Tan sólo en el estado de California, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, se invierten 1,000 dólares a la semana rastreando personas que envían correo basura, persiguiéndolos y castigándolos.

Robert Solomay es un ejemplo: el FBI asegura que ganó 773,000 dólares haciendo publicidad fraudulenta por correo electrónico, aun pese a que ya era sospechoso desde 2005, cuando fue acusado por Microsoft, a quien le pagó 7 MDD por daños, y un año después, cuando pagó una multa a un empresario en Oklahoma, por 10 MDD. No obstante, el gasto para dar con él, y con otros 10 más, ha sido de casi un millón.

A ello, habrá que añadir el hecho de que en prácticamente en ningún país, el problema del spam está regulado, como es el caso de México. Según José Garcés, analista de Select, el país no cuenta con ningún mecanismo legal de prevención, protección o castigo.

Al respecto, Castro, de Trend Micro, estima que desde México se envían más de 800 millones de correos spam por día, lo que demuestra que esto no es causa de algunos jóvenes, sino de una economía basada en el cibercrimen.

“No hay que olvidar que la basura informativa, sea comercial, política, religiosa o esotérica, abunda en todos los aspectos de nuestra vida: con folletos que nos dan en la calle, en los medios… ¿la cárcel podrá controlar este fenómeno en internet? No lo creo”, opina José Garcés, de Select. 
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