





EstiloEl arte del aceite Con un prestigio como el del vino, el aceite de oliva deja su lugar de acompañante para ser protagonista en la cocina. El aceite de oliva llegó a este territorio antes de que se llamara México, en el siglo xvi, y permanece en la cocina mexicana como un elemento más del mestizaje y un ingrediente que le aporta sabores refinados o densos, sutiles o fuertes. Con esa salvedad, el aceite deja de ser acompañante para volverse protagonista. “El mundo tardó en reconocer su valor –dice Lombard, propietario del restaurante capitalino Terrasse–. En mi formación se utilizaba poco porque la comida francesa estaba hecha con sabores más complejos y sofisticados. En el fin del siglo xx se adaptó a cualquier cocina y ya no veo mi comida sin él”. Alicia Gironella, chef de El Tajín, dice que aunque en la cocina mexicana no es común, “debemos usarlo porque enriquece la vida”. Según ella, ya hay aceites mexicanos capaces de competir con los extranjeros (como el Viñedos de Santana), pero por lo pronto sólo se encuentran a la venta para restaurantes. Advertencia de Lombard: la nueva moda son los aceites no filtrados. Son más caros y no aportan gran cosa extra. Martha Ortiz Me gusta la cocina mexicana con aceite de oliva suave (extravirgen), pero con discreción, es decir, unas gotas o un hilo, en ensaladas de nopalitos, sopa de habas con juliana de chile, crema de frijoles, puré de papa, guarniciones de verduras, quesadillas con tortillas de harina, huachinango a la veracruzana, pescados con chile, cebiche, frijoles de olla y salsa de molcajete. Su favorito: extravirgen sin condimentos ni aromatizados, de Italia. Cómo elegir el mejor aceite... FUENTES: chefs Martha Ortiz, Alicia Gironella De’Angeli y Olivier Lombard, y la nutrióloga Margarita Chávez. Otros artículos Adiós Orozco Con los cinco sentidos Útiles en el armario Comunicación avant garde Napa Valley, el edén de los sibaritas SAFE: arte para su seguridad Elegante al extremo |
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